jueves, 18 de marzo de 2010

Sincericidios

De todos los "remedios para el alma" que proponen los malos libros de autoayuda (y los autodenominados buenos, que también son malos), el sincericidio es el que mejor se te da.

Cada tanto cometés uno; y, tal como esos asesinos seriales que no pueden dejar de matar, lo que se te complica es no decir algunas verdades. No hablo de verdades de esas que implican a otro y que se dicen para que duelan (del tipo "estás más gorda" o "ese vestido te queda horrible"), sino de esas que, por decirlas, la mayor perjudicada (o beneficiada, hay que decirlo) sos vos. Por eso hablo de verdades. Aunque vayan cambiando, son verdades para vos. Si se refieren a otro, son simplemente opiniones.

Cuando tenés algo para decir... iba a decir "no medís", pero sí que medís; aunque de manera escasamente objetiva. Antes de decir, escribir, hacer, medís únicamente los pro. Una vez que dijiste, escribiste, hiciste, todos los contras vienen a tu cabeza, y ahí es cuando pensás "y ahora cómo me hamaco aquí".

Dicen que no hay que quedarse sin decir las cosas: la muerte es para siempre o por mucho tiempo, o no lo sabemos, o si volvemos, difícilmente recordemos que estuvimos aquí alguna vez. Tal vez por eso (quién te dice, en otra vida fuiste calladita y recatada), ahora te toca decir lo que tenés ganas de decir, hacer lo que tenés ganas de hacer y difícilmente ir en contra de lo que creés y pensás.

Pensándolo bien, no siempre fuiste así, quizás esas otras vidas están en esta, quizás esas mutaciones marcan muertes y nacimientos y nuevas muertes y así.

12 comentarios:

Henry Wilt dijo...

Dificulto que usted sea de la época en que se publicaba la historieta "El otro yo del Doctor Merengue", pero le aseguro que ese personaje era el más claro ejemplo de "sinceramiento por lo bajo".

Saludos.

Milenius dijo...

Henry: ¿y a él cómo le iba? Porque eso de sincerarse trae a veces algunas complicaciones extra.
Un beso.

laura dijo...

la palabra es bien clarita, sincericidio.
Ahora digo yo, cuál es la necesidad de cometerlo?
digo, una puede ser frontal y dejar las cosas bien en claro y no cometer sincericidio, lo asocio mas bien a expiar culpas, a no poder con la conciencia y hablar lo que nunca se debió mencionar
quien no tiene algun pecado oculto por ahí y sigue viviendo?
ni hablo demás ni pregunto demás, reglas son reglas

besote

La candorosa dijo...

Tal vez, buscar un punto medio, en el que los saludables silencios -con sus mutis por el foro-, junto a "verdades" dichas con todas las letras, nos lleven por la vida con tranquilidad y con la conciencia tranquila...

Besotes!!

tia elsa dijo...

Dicen que la lengua es como una lanza de doble filo, una vez que largas las consecuencias nadie las puede medir. Yo creo que lo que nunca se dijo es mejor dejarlo asi, por algo se calló. Besos tía Elsa.

cirita dijo...

Bueno, no siempre la sinceridad se transforma en un sincericidio, sin embargo, en un mundo que vive de apariencias y falsos títulos, aquello que debería ser sinónimo de confianza, de buena salud de una relación, se ha transformado en algo duro y difícil de digerir.
Es un tema, amiga...lo es.
besote

Milenius dijo...

Laura: a veces nos vemos compelidos a cometerlo, supongo. Depende del momento, las personas implicadas, el clima, la fase lunar, etcétera, etcétera.
¡Besos!

Milenius dijo...

Tía Elsa: yo creo, sobre todo, en las cosas dichas. Pero bueno, cada uno sabe (o no) cómo manejar estas cosas.

¡Besos!

Milenius dijo...

Candorosa: ¡el punto de equilibrio! ¿Quién será el que tiene el secreto para lograrlo, que nunca abrió un blog y compartió su sabiduría con nosotras?

Abrazos.

Milenius dijo...

Cirita: ¡grande! La sinceridad está escasamente a la moda, y cuando "la cometemos" sentimos que somos de otro planeta.

¡Besos y malfattis!

renacida dijo...

Es que aveces las palabras llegan a la boca,sin pasar por el cerebro jajaja.Cuando te acordàs,ya metiste la pata.

Milenius dijo...

Renacida: ¡decímelo a mí!

Saludos.